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Angel Sánchez
Es de agradecer la sonrisa y simpatía con la que te obsequian desde que entras preguntando por una mesa para comer. Parece obvio pero no siempre es así, por lo que agradeces el matíz, que ayuda a que el ambiente sea más acogedor y la impresión de estar en el sitio adecuado llena el local. Que la tapa que acompaña a la caña sea contundente y sabrosa ya es un indicio de lo que está por llegar, y según se suceden los platos, servidos con diligencia pero sin agobiar, la impresión se confirma; y en ninguno de ellos ha faltado el aderezo de una sonrisa. Una copa de vino redondea el sabor de los platos, y eleva el grado de satisfacción según vas dando cuenta de ellos. Todo nos ha estado muy bueno, y por destacar algo, el pulpo estaba espectacular. Despues de unos platos que nos han dejado un muy buen sabor de boca, el postre no solo ha estado a la altura, sino que aún ha subido el listón más alto. Esas torrijas caerán por su propio peso intrínseco en más ocasiones. En dos palabras: muy contentos, y por supuesto volveremos.

Merce Lozano
Un lugar para desayunar, tomar unos vinos o unas cañas en el nuevo barrio de Imaginalia. Mi experiencia no ha cumplido las expectativas pero no es un mal lugar. Eso sí, las tapas son generosas. Un par de vinos para chatear, una patatas (cocidas) con huevos y jamón y unos chipirones con habitas. Supongo que los camareros estarían hartos de trabajar todo el día pq a las 23h comenzaron a barrer y a apagar las luces. Lo entiendo. Volveré pero, como digo, sin ánimo de descubrir nada interesante.

José Mª Marín
Este lugar explica a la perfección el concepto de bar de parroquianos, donde si no eres un habitual te dan un trato más que mejorable. Cada vez que voy entiendo porqué no voy más. Ayer sin ir más lejos tardaron más de 30 minutos para servirme un café y una tostada. Se equivocaron 3 veces, para un café y una pieza de bollería, que cuando pedí había, y 15 minutos después se les había acabado. Muy lamentable la actitud y atención de la camarera. Tardaré en volver. No lo recomiendo