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Idoia Franco
Cuando llegamos al hotel vimos que la pata de la cama estaba rota. Llamamos al teléfono de contacto y nos dijeron que no podían ubicarnos en ninguna otra habitación del hotel pero que nos ofrecían otra habitación en un hotel a 7 km del mismo. Nos comentaron que era un hotel de mayor calidad ya que tenia aire acondicionado. Al llegar nos encontramos en un polígono industrial horrible, con habitaciones enanas. Un motel de carretera, nada que ver con lo que habíamos reservado en la otra ubicación. Les pedimos que, por lo menos, nos devolvieran el dinero de la diferencia que costaba dicho hotel. La respuesta fue no. Tras esto pedimos algún tipo de compensación (desayunos o entradas a Cabarceno). La mujer encargada nos comentó que no podía hacer nada, era eso o volver a la habitación con la cama rota. Pedimos hablar con su superior ya que ella no tenía capacidad de decisión, según nos comentó. Nos lo negaron de nuevo. Una auténtica vergüenza habiendo pagado 338€ por dos noches… Nos negamos en quedarnos en ese motel y volvimos a la habitación con la cama rota. Su solución fue quitarnos el somier y dormir en el suelo. Al día siguiente a ultima hora de la tarde, nos ofrecieron cambiar de habitación… Un pésimo servicio y atención, además de una capacidad nula de ofrecer alternativas al cliente.

Laura Soriano
La pensión está ubicada en una zona tranquila a 5 minutos de Cabárceno y 30 minutos de Santander. Todas las instalaciones son nuevas y se duerme bien. Quisimos quedarnos una noche más de las que teníamos reservadas y no hubo problema (nos pusieron toallas limpias y nos hicieron la cama). Los contras que veo son que la llave de la habitación está anillada a la tarjeta que se usa para encender la luz por lo que es un poco incómodo. Por otra parte, echamos en falta una alfombrilla para salir de la ducha y una limpieza diaria de la habitación. El precio es un tanto excesivo 416€ por 4 noches dos personas. Las paredes son de pladur por lo que se escuchan bastante todos los ruidos de los demás huéspedes...Todo lo demás genial, nos dieron un par de botellas de agua y bombones de bienvenida.

Tomás Sarabia
Cuando te cobran 487 euros por una habitación tres noches sin desayuno, esperas un nivel de servicios adecuado a ese precio. No es el caso. Estuvimos las noches del 11, 12 y 13 de agosto del 2022. Desconozco el origen de los comentarios laudatorios que hay en Booking pero, o muchos son de amistades de los dueños o yo estoy en otro mundo. Es un establecimiento bastante aislado, que exige el coche para poder comprar en el pueblo más cercano, a 5 kms. Pero no es un lugar bucólico, sino entre la carretera y la autovía. Y no hay nadie en recepción. Cuando haces la reserva (que te cobran inmediatamente) te mandan por WhatsApp un PDF con instrucciones: clave para entrar en el edificio y dónde están las llaves de la habitación (sólo una llave para dos personas). No ves a nadie de servicio desde la entrada hasta la salida. Las instalaciones son bastante nuevas y con el acabado correcto, todo de Ikea y las paredes de pladur. Las habitaciones son monacales, con detalles de escasez. No son muy amplias, sólo lo suficiente. Disponen de dos mínimas mesillas y una sola silla para dos personas. No hay sitio para dejar la maleta y no tiene ni una mínima mesa para usar el ordenador o escribir. Si se quiere ver la televisión, uno tiene que estar en la silla y el otro en la cama. El armario es pequeño y con sólo dos perchas por persona. El colchón es bueno y cómodo, al igual que las almohadas y la ropa de cama. El cuarto de baño está nuevo y bien puesto salvo porque no tiene extracción de aire por lo que los olores y la humedad no tienen más salida que la habitación y las toallas no se secan bien salvo que las saques al balcón. No ponen ni una alfombrilla de toalla para salir de la ducha en el suelo mojado. La limpieza correcta; la habitación no la hacen todos los días, sólo cada dos. Hay abajo un cuarto común para poder desayunar o comer. Todo nuevo. Tiene media docena de mesitas redondas con sillas de plástico y suficiente vajilla y cubertería (todo de Ikea). Hay una nevera de uso común (para veinte habitaciones), un hervidor y microondas pero no han puesto ni siquiera un tostador de pan. Hay también una máquina de café (que uno de los días se quedó sin agua y no funcionaba). Naturalmente, al acabar tienes que limpiar la mesa y la vajilla. La wifi funcionó bien, tanto en la habitación como en las zonas comunes. En resumen, un precio desmesurado para unas habitaciones escasas y sin servicio ni personal. En nuestra opinión, en absoluto recomendable salvo extrema necesidad.