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Sabina Gonnzalez Martin
Fui a que me imprimiera una pegatina para un paquete con código de barras, y cuando lo lleve al punto pac, el lector no lo leyó porque no lo veía claro. No lo pude enviar. Hoy pone que está abierto y es mentira, pero no está cerrado.

maria
Un desastre! Llevo mi hija un lápiz para imprimir un PowerPoint de 54 diapositivas, pidió por favor 2 diapositivas por delante y dos por detrás de cada folio, vamos lo que viene siendo 4 diapositivas por hoja, le hizo dos por folio, y dejando 27 diapositivas sin imprimir. Imprimió en horizontal otra copia que se le pidió en vertical y añadimos que dos ejercicios que se le pidieron uno por delante y otro por detrás del folio, fueron impresos uno en cada folio, vamos que hizo lo que le dio la gana. Ya sé dónde no volver.

María Fernández
No sé ni cómo empezar, lo que sí tengo claro que desde que empezó toda esta locura del virus, es la primera vez que me he sentido humillaba y tratada como una leprosa... Sobre las 19:30 entré en este establecimiento porque me urgía que me imprimieran unas copias del USB. Cuando entré solamente había una cliente, yo mantuve mi distancia de seguridad sobrada... Cuando terminó la chica, yo me acerqué un poco al mostrador y me disculpé ante el dependiente (es lo primero que hago cada vez que entro en un sitio cerrado sin mascarilla) y le mostré mi justificante médico que llevo siempre conmigo junto a mi dni. Me dijo que "ok" y se limitó a realizarme lo de las copias. De repente sale la dueña de la parte de atrás, y me echa a la calle de muy malos modos, que no me quiere allí. Le intento explicar desde la calle que se informe, que no todo el mundo podemos utilizarla y que nunca he tenido problemas ni con la policía, ni en centros de salud, ni supermercados, ni en ningún establecimiento ni lugar que nunca me han echado de ninguna parte. Insiste con aspavientos y malos modos que yo ahí no puedo estar que lo tengo prohibido ni justificante ni nada que me quede en la calle, que ya entraré a pagar y por las copias... Y a todo esto claro la gente que pasaba por la calle, muy entretenida con la "escena". En la calle me mantuve ( tuve suerte que hoy no llovía) hasta que el chico me avisó para entrar, con mi habitual sonrisa le di las gracias y me fui... Hasta él que es su propio hijo se le notó apurao por cómo me trató esa "señora" por llamarla de alguna manera... He de decir que en espacios abiertos con distancia suficiente no la suelo llevar, como cuando saco a los perros. Pero en sitios cerrados procuro llevarla, porque un rato la puedo aguantar. Hoy en concreto no la llevaba porque estoy bastante "tocada"... Y cuando estoy así directamente no la aguanto. Supongo que en su negocio tenga derecho de admisión, pero dónde quedan mis derechos? Lo que tengo muy claro es que JAMÁS volveré a entrar en ese establecimiento, porque no soy ninguna delincuente como para haberme vejado de esa manera. Se saltó a la torera el Real Decreto-ley 21/2020, de 9 de junio, capítulo II, art. 6, punto 2 donde se explican claramente que hay determinadas personas que estamos exentas del uso de la mascarilla por motivos de salud. Ya no es sólo como moralmente me pude haber sentido, es vulnerar mi derecho a poder estar dentro del establecimiento como cualquier otro cliente, ya que la ley lo contempla claramente, y para tal fin un especialista expide un certificado médico...