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Elisa Isabel Arévalo Torres

Alberto de Andrés
Descubrí el bar de casualidad, buscando un sitio donde tomar un bocata de lo que fuera porque venía de viaje y con el tiempo justo. Lo que parecía ser un bar de barrio renovado terminó siendo toda una sorpresa, ya que es un local poco concurrido y que parece frío a primera vista. Organicé una cena con amigos al día siguiente. Nicolai y Marina, el matrimonio ucraniano que lo regenta, son encantadores. ¡Marina me llamó para preguntar que qué quería que preparase! Nos pusimos la botas (de comer y de beber) por 20€. Recomiendo especialmente su crêpe de pollo y setas, sus dumplings caseros, el hígado con eneldo (no soy fan de la casquería pero me lo zampé como si no hubiera un mañana) y sus postres ucranianos, entre otras cosas que ahora no recuerdo porque me las dijeron en ucraniano. También hacen cocina española "de toda la vida", pero ya que se va a un sitio de gastronomía tan poco habitual, os recomiendo que os dejéis aconsejar y experimentéis. Todo ello coronado por cerveza buena y barata (Baltika de medio litro a 2 €, chupitos de vodka de los de verdad a 1$00275€ -os recomiendo la versión ucraniana del tequila, uno con gusto a pimiento ligeramente picante, que se sirve con una rodaja de pepino que hay que comerlo después-, tercios de San Miguel a 1€, etc), en un local amplio y limpio. No es nouvelle cuisine ni está decorado en plan Diverxo o en plan Bulli, pero comes genial, te tratan como en casa y no te la meten doblada con el precio :-) Como para degustar toda la carta necesitaría una ampliación de estómago, volveré pronto para que Nicolai y Marina me sigan sorprendiendo. Adoran su trabajo y su país, lo vais a notar enseguida.

Jorge Rodes
Gran sitio para comer bien y barato. Regentado por un matrimonio ucraniano, tiene especialidades de este país, aunque preparan también comida española