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Rut Vallo
Dejo una estrella porque no se permite dejar menos, pero la experiencia que he vivido ha sido lamentable. Tras dos semanas desde que se produjo un pequeño robo en mi cuenta y, sin haber recibido ningún tipo de respuesta a las diferentes reclamaciones que hice ni saber nada de la tarjeta nueva que supuestamente tardaría 5 días en recibir, decido ir la oficina a cerrar la cuenta bancaria. Si pensaba que toda la situación ya era impresentable por parte de Abanca, la cosa empeora cuando me encuentro lo siguiente: Las tres personas allí asignadas saludan vagamente cuando entro y siguen a lo suyo contándose batallitas. Soy una persona que no está acostumbrada a necesitar entrar en la oficina del banco para nada, por lo que no sé muy bien cómo funciona el protocolo ni si te tienes que acercar tú o alguno de los trabajadores te dice que te puedes acercar, pero lo lógico es que cuando ves a una persona quedarse de pie perdida le digas algo. Eso no llega a ocurrir, así que me acabo acercando a una de las mesas, donde tengo que esperar todavía que la chica acabe de contarle la batallita al compañero de turno para que se digne a atenderme. El proceso de cerrar la cuenta va rápido, pero veo a la chica intentar aguantarse la risa varias veces y que otra compañera pasa por la mesa y mira la pantalla cómo si el cierre de mi cuenta o mis datos fuesen de alguna manera asunto suyo también. Cuando por fin está todo solventado y voy a marcharme, la chica deja de aguantarse la risa y su compañera hace lo mismo. el tercero se acerca a ellas a preguntar que es tan gracioso, oigo que la chica que me atendió dice "que ridícula" y les pilló mirando hacia mí. El trato más insensible y maleducado que pueda haber te lo dan en esta oficina. Abanca es definitivamente el peor banco, tanto para atender las incidencias de su cliente como en el trato personal en las oficinas. No tengáis nada con Abanca ni con esta oficina en concreto.

Carlos Cotarelo

Ivan Robles Menéndez
Hoy fui a hacer una pregunta después de haberme hecho una tarjeta y el tío que me atendió me pareció la persona más maleducada que haya visto en mucho tiempo. Cuando entré, mientras estaba esperando el turno en la cola, me gritó que qué era lo que necesitaba, de malas maneras, y que por qué me había quedado mirándole (no estaba seguro de que fuera mi turno y con la mascarilla no le entendía nada). A partir de ahí, el trato fue absolutamente aberrante: se dedicó a tratarme como si fuera retrasado y a hablar en un tono bastante jocoso. El trato al cliente en este banco en general es pésimo, ya que el día que me hice la tarjeta, la persona que me atendió estuvo cerca de 10 minutos con una llamada personal y sacando motas de polvo del teclado con las uñas, que iba colocando en la mesa del escritorio una a una, con total indiferencia hacia mi presencia. La única ventaja que veo es que la tarjeta no cobra comisiones en el extranjero, si fuese por el trato y la atención ya me habría ido de este banco de chichinabo.